noviembre 23, 2018

Distemper en Perros

Moquillo Canino en Perros

El moquillo canino es una enfermedad viral contagiosa y grave sin cura conocida. La enfermedad afecta a los perros y a ciertas especies de fauna silvestre, como mapaches, lobos, zorros y zorrillos. La mascota común, el hurón, también es portador de este virus. El moquillo canino pertenece a la clase de virus Morbillivirus, y es pariente del virus del sarampión, que afecta a los seres humanos, del virus de la peste bovina que afecta al ganado, y del virus de la foca que causa el moquillo. Todos son miembros de la familia Paramyxoviridae. Los cachorros jóvenes no vacunados y los perros mayores no vacunados tienden a ser más susceptibles a la enfermedad.

Síntomas y tipos de distiminación en los perros

El virus, que se propaga por el aire y por contacto directo o indirecto (es decir, con utensilios, ropa de cama) con un animal infectado, ataca inicialmente las amígdalas y los ganglios linfáticos de un perro y se replica allí durante aproximadamente una semana. Luego ataca los sistemas respiratorio, urogenital, gastrointestinal y nervioso.

En las etapas iniciales de la enfermedad, los síntomas principales incluyen fiebre alta (≥103.5 ° F, o 39.7° C), ojos enrojecidos, y una secreción acuosa de la nariz y los ojos. Un perro infectado se volverá letárgico y cansado, y por lo general se volverá anoréxico. También se puede presentar tos, vómitos y diarrea persistentes. En las últimas etapas de la enfermedad, el virus comienza a atacar los otros sistemas del cuerpo del perro, en particular el sistema nervioso. El cerebro y la médula espinal se ven afectados y el perro puede empezar a tener ataques, convulsiones, parálisis y ataques de histeria.

El moquillo canino a veces también se llama «enfermedad de las almohadillas duras» porque ciertas cepas del virus pueden causar un agrandamiento o engrosamiento anormal de las almohadillas de las patas de un animal. En perros o animales con sistemas inmunes débiles, la muerte puede resultar de dos a cinco semanas después de la infección inicial.

Causas de la disnea en los perros

La enfermedad puede adquirirse por medio de vacunas indebidamente atenuadas, aunque esto ocurre en raras ocasiones. Las infecciones bacterianas del sistema respiratorio o gastrointestinal también pueden aumentar la vulnerabilidad del animal a la enfermedad. Los perros no inmunizados que entran en cualquier tipo de contacto con un animal infectado tienen un riesgo particularmente alto de contraer la enfermedad.

Diagnóstico de Moquillo Canino en Perros

El moquillo canino se diagnostica con pruebas bioquímicas y análisis de orina, que también pueden revelar un número reducido de linfocitos, los glóbulos blancos que funcionan en el sistema inmunológico en las etapas iniciales de la enfermedad (linfopenia). Una prueba serológica puede identificar anticuerpos positivos, pero esta prueba no puede distinguir entre anticuerpos de vacunación y una exposición a un virus virulento. Los antígenos virales se pueden detectar en los sedimentos de la orina o en las impresiones vaginales. También se pueden examinar la piel del cabello, la mucosa nasal y el epitelio de la almohadilla del pie para detectar anticuerpos. Las radiografías sólo pueden utilizarse para determinar si un animal infectado ha contraído neumonía. La tomografía computarizada (TC) y las imágenes por resonancia magnética (IRM) se pueden utilizar para examinar el cerebro en busca de cualquier lesión que pueda haberse desarrollado.

Tratamiento de la disnea en perros

Desafortunadamente, no hay cura para el moquillo canino. Por lo tanto, el tratamiento de la enfermedad se centra en gran medida en aliviar los síntomas. Si el animal se ha vuelto anoréxico o tiene diarrea, se pueden administrar líquidos de apoyo intravenosos. La secreción de los ojos y la nariz debe ser limpiada regularmente. Se pueden prescribir antibióticos para controlar los síntomas causados por una infección bacteriana secundaria y se pueden necesitar fenobarbitales y bromuro de potasio para controlar las convulsiones y las convulsiones. No existen medicamentos antivirales que sean efectivos para tratar la enfermedad.

Vida y Manejo para el Moquillo Canino

En las etapas más agudas del moquillo canino, es necesario vigilar el desarrollo de neumonía o deshidratación por diarrea. El sistema nervioso central (SNC) también debe ser monitoreado debido a que pueden ocurrir convulsiones y otros trastornos neurales. Las posibilidades de que un perro sobreviva al moquillo canino dependerán de la cepa del virus y de la fortaleza del sistema inmunológico del perro. La recuperación es totalmente posible, aunque las convulsiones y otras alteraciones mortales del SNC pueden ocurrir dos o tres meses después de la recuperación. Los perros totalmente recuperados no se propagan ni son portadores del virus.

Prevención de la disnea en perros

La mejor prevención para el moquillo canino es la vacunación de rutina y el aislamiento inmediato de los animales infectados. Se debe tener especial cuidado para proteger a los cachorros recién nacidos de la exposición, ya que son especialmente susceptibles a la enfermedad.

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