noviembre 4, 2018

Inflamación crónica de los bronquios en los perros

Bronquitis crónica (EPOC) en perros

La bronquitis crónica, también conocida como enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), ocurre cuando las membranas mucosas de los bronquios (las vías respiratorias que transportan el oxígeno desde la tráquea hasta los pulmones) se inflaman. Típicamente, esto lleva a una tos crónica que dura dos meses o más, una tos que no es atribuible a otras causas como insuficiencia cardíaca, neoplasia, infecciones u otras enfermedades respiratorias.

A pesar de los extensos esfuerzos diagnósticos realizados por su veterinario, rara vez se identifica la causa específica de la inflamación. Además, las razas de juguete y de perro pequeño, como el West Highland white terrier y el cocker spaniel, son más susceptibles a la EPOC, aunque a veces también se observa en razas de perro más grandes.

Síntomas y tipos

Además de la tos seca (un signo distintivo de EPOC), otros síntomas asociados con la enfermedad incluyen:

  • Náuseas y náuseas
  • Ruidos pulmonares anormales (por ejemplo, sibilancias, crepitaciones, etc.)
  • Incapacidad para realizar ejercicios de rutina
  • Decoloración azulada de la piel y las membranas mucosas (cianosis); una señal de que el oxígeno en la sangre está peligrosamente disminuido
  • Pérdida espontánea del conocimiento (síncope)

Causas

La inflamación crónica de las vías respiratorias se inicia por una variedad de causas.

Diagnóstico

Usted necesitará dar una historia completa de la salud de su perro a su veterinario, incluyendo el inicio y la naturaleza de los síntomas. Luego, el médico llevará a cabo un examen físico completo, así como un perfil bioquímico, un análisis de orina y un conteo sanguíneo completo, cuyos resultados son típicamente inespecíficos. De hecho, la EPOC rara vez se diagnostica definitivamente. En algunos perros, sin embargo, la policitemia o eosinófila (estado alérgico en el que se concentra un mayor número de eosinófilos en la sangre) se desarrolla como resultado de la enfermedad.

Las radiografías de tórax son útiles para determinar la gravedad de la enfermedad y para evaluar el grado de compromiso pulmonar. Los perros con EPOC pueden tener folletos engrosados o, en casos severos, pulmones colapsados. La broncoscopia, otra herramienta diagnóstica importante, se utiliza para visualizar el interior de las vías respiratorias e identificar anomalías como tumores, inflamación y sangrado. Esto se hace insertando un instrumento (broncoscopio) en las vías respiratorias, generalmente a través de la nariz o la boca. La técnica también se puede utilizar para recolectar muestras de tejido pulmonar profundo, que luego se envían a un laboratorio para su análisis detallado.

Su veterinario también puede utilizar la ecocardiografía (ECHO) y el electrocardiograma (ECG) para evaluar el corazón e identificar anomalías como el agrandamiento o la insuficiencia cardíaca. Esto puede incluso ayudar al veterinario a descartar la enfermedad de la heartworm.

Tratamiento

A menos que se presenten síntomas potencialmente mortales, la mayoría de los perros no requieren hospitalización. De lo contrario, su veterinario normalmente recomendará que se administren medicamentos y oxigenoterapia en casa. Los corticosteroides y los broncodilatadores, por ejemplo, se utilizan comúnmente para reducir la inflamación de las vías respiratorias y dilatar el paso de las vías respiratorias para facilitar la respiración, respectivamente. Los antibióticos, por su parte, se suelen prescribir a los perros en caso de infecciones pulmonares.

Vivir y gestionar

Desafortunadamente, aún no hay cura disponible para la EPOC, pero, con un manejo adecuado, algunos síntomas pueden mantenerse bajo control. Por ejemplo, el control del peso, una dieta equilibrada y el cumplimiento adecuado de la medicación controlarán la gravedad y el progreso de la enfermedad.

El ejercicio es particularmente importante, ya que ayuda a eliminar la secreción presente en las vías respiratorias, facilitando así la respiración del perro. Sin embargo, el ejercicio sólo se debe realizar de forma gradual, ya que también puede causar una tos excesiva. Además, una dieta equilibrada ayudará a mantener al perro en forma, mejorando su respiración, actitud y tolerancia al ejercicio.

Esté atento a la tos excesiva y llame a su veterinario inmediatamente si persiste, ya que puede llevar a una pérdida espontánea del conocimiento (síncope).

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