octubre 17, 2018

Inflamación arterial en perros

Poliarteritis juvenil y síndrome de dolor de Beagle en perros

La poliarteritis juvenil, también conocida médicamente como síndrome de dolor de Beagle, es una enfermedad sistémica que parece ser de origen genético y que afecta sólo a determinadas razas. Es más común en perros jóvenes, aunque se ha reportado un síndrome similar en otras razas, sobre todo en boxeadores y perros de montaña berneses. Esta enfermedad es rara y puede definirse como una inflamación simultánea de una arteria, o varias arterias, con irritación o infección de los pequeños vasos de la médula espinal en el cuello y en el corazón.

Los síntomas de la afección parecen aparecer y desaparecer, con indicaciones que sugieren una infección bacteriana grave: fiebre alta, dolor y un recuento elevado de glóbulos blancos. Estos diagnósticos erróneos comunes hacen que la poliarteritis juvenil sea difícil de tratar, ya que los antibióticos no tienen ningún efecto. Si su veterinario no sospecha del síndrome de dolor de beagle, y su mascota está mostrando indicaciones de esta condición, sería prudente pedirle a su médico que lo considere. Especialmente si su perro ya ha tomado antibióticos. Esta condición también puede ser referenciada como vasculitis necrosante: inflamación y muerte del tejido de un vaso.

Síntomas y tipos

  • Dolor de cuello
  • Rigidez en el cuello
  • Cabeza bajada
  • Espalda encorvada
  • Gruñir cuando se levanta
  • Espasmos musculares (especialmente en las piernas delanteras y el cuello)
  • Temblor
  • Fiebre
  • Falta de apetito
  • Letargo
  • Falta de voluntad para moverse

Para un cachorro sabueso que sufre de esta condición, abrir la mandíbula parecerá ser doloroso, y el cachorro será reacio a ladrar. Los síntomas suelen aparecer cuando el cachorro tiene entre cuatro y diez meses de edad, pero la afección también puede manifestarse a una edad más avanzada. Puede resolverse por sí sola sin tratamiento, pero incluso si lo hace, por lo general regresará en unos pocos meses.

Causas

Se cree que un factor genético latente es una de las causas de la poliarteritis juvenil, ya que sólo algunas razas son susceptibles. Los investigadores médicos también sospechan de un factor autoinmune relacionado.

Diagnóstico

La meningitis bacteriana, la inflamación de un disco vertebral, el tumor espinal y la enfermedad del disco cervical deben ser descartados antes de confirmar un diagnóstico de poliarteritis juvenil. Las radiografías tienden a no mostrar evidencia de enfermedad si hay vasculitis necrosante. Una punción lumbar generalmente es mejor para determinar la naturaleza de la enfermedad. Aunque se trata de una forma de meningitis, su origen no es bacteriano, por lo que los medicamentos antibacterianos no resolverán la afección.

Su veterinario tendrá que realizar un análisis de sangre completo para confirmarlo, y los resultados del laboratorio pueden mostrar anemia (niveles bajos de glóbulos rojos), un recuento alto de glóbulos blancos que indique infección u otras anomalías de la sangre. Por lo general, se presenta fiebre, lo que también es un indicio de infección.

Tratamiento

La prednisona, un medicamento antiinflamatorio e inmunosupresor similar a la cortisona, es el tratamiento habitual de elección. Los pacientes tienden a mostrar una rápida mejoría en sólo unos pocos días, pero aún así, las recaídas a menudo ocurren cuando se descontinúa el medicamento. Continuar el tratamiento por un período de tiempo más largo, como seis meses, a veces resultará en una resolución permanente. Al principio de la terapia, el tratamiento con esteroides debe administrarse a un nivel que produzca una remisión de los síntomas, y luego su veterinario puede recomendar un régimen de terapia oral. Durante el transcurso del tratamiento, la cantidad se reducirá lentamente a la dosis más baja posible necesaria para controlar los síntomas. Si los síntomas reaparecen, el tratamiento con esteroides deberá comenzar de nuevo.

Vivir y gestionar

Uno de los efectos secundarios del tratamiento con esteroides es la retención de líquidos y el aumento de la sed. Para evitar accidentes o molestias en nombre de su perro, tendrá que sacarlo frecuentemente para orinar, aunque sólo sea por una pequeña cantidad. Un ambiente tranquilo, tranquilo, donde su mascota no será estimulada, es importante. Moverse será doloroso durante el proceso de recuperación, y beneficiará a su perro si le da un espacio aislado, lejos de niños o animales, al menos hasta que los síntomas hayan desaparecido. Incluso después de la recuperación, deberá estar alerta ante la posibilidad de que su perro sufra una recaída.

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