noviembre 15, 2018

Enfermedades degenerativas de las articulaciones en los perros

Osteoartritis, Artritis en Perros

La osteoartritis, también conocida como enfermedad degenerativa de las articulaciones (DJD), se define como el deterioro progresivo y permanente a largo plazo del cartílago que rodea las articulaciones. Artritis es el término médico para la inflamación de las articulaciones, mientras que osteoartritis es el término que se refiere a una forma de inflamación crónica de las articulaciones causada por el deterioro del cartílago articular. Los perros de más edad son los que corren mayor riesgo.

La condición o enfermedad descrita en este artículo médico puede afectar tanto a perros como a gatos.

Síntomas y tipos de artritis en los perros

Los síntomas de la DJD varían. Su perro puede mostrar una disminución en su nivel de actividad, cojera ocasional y una marcha rígida que empeora con el ejercicio. Estos síntomas pueden aumentar con el ejercicio, largos períodos de inactividad o el clima frío.

Causas de la artritis en los perros

No existe una causa conocida para la DJD primaria. Sin embargo, hay una amplia variedad de causas para la DJD secundaria, como trauma, desgaste anormal en las articulaciones y cartílagos, o un defecto congénito presente al nacer, como una cadera mal formada (también conocida como displasia de cadera).

Las causas de la DJD secundaria en los perros pueden incluir el desarrollo anormal de la cadera o del codo (displasia de la cadera o del codo), dislocación de la rótula o del hombro y osteocondritis disecante (OCD, por sus siglas en inglés), una afección en la que el hueso y el cartílago se desarrollan de manera anormal, de manera que se desarrolla un colgajo de cartílago dentro de la articulación.

La obesidad es otro factor de la DJD, ya que aumenta el estrés en las articulaciones. Además, los perros con trastornos como la diabetes, el tratamiento prolongado con esteroides y la hiperlaxitud (una excesiva flacidez de las articulaciones) también pueden estar en mayor riesgo de padecer DJD.

Diagnóstico de la artritis en perros

El diagnóstico de DJD se puede hacer con base en una evaluación de los síntomas históricos, tales como disminución de la actividad o rigidez, así como un examen físico que revelará una disminución en el rango de movimiento, rigidez en la marcha de las piernas, deformidad de las articulaciones e hinchazón o dolor en las articulaciones.

Tratamiento de la artritis en perros

El tratamiento médico de la DJD está diseñado para controlar los signos y síntomas de la enfermedad, no para curarla. La cirugía puede ayudar a aliviar los síntomas y retrasar el progreso de la enfermedad. Esto puede incluir procedimientos reconstructivos, remoción o reemplazo de articulaciones, y la remoción quirúrgica de causas agravantes, como fragmentos de hueso o cartílago, en una articulación.

La fisioterapia diseñada para mantener o aumentar el movimiento de las articulaciones es muy beneficiosa y puede realizarse con varios ejercicios de movimiento, natación y masajes. El ejercicio diseñado para fortalecer el tono muscular también es útil. El dolor que viene con la artritis se puede controlar con terapia de frío y calor, como con almohadillas térmicas.

Los medicamentos a largo plazo para el dolor de la artritis canina también pueden ser útiles para reducir la inflamación y el dolor articular. Por ejemplo, a menudo se recomiendan medicamentos antiinflamatorios.

Vida y manejo de la artritis en perros

Continúe controlando los síntomas de su perro, ya que es probable que la DJD avance con el tiempo, y puede ser necesario un cambio en la selección del medicamento o en la dosis o una nueva intervención quirúrgica. Limite la actividad a un nivel que no agrave los síntomas y el dolor. Además, a veces se recomienda una dieta que incluya ácidos grasos omega para disminuir la inflamación.

Cómo prevenir la artritis de los perros

El tratamiento oportuno de la DJD es importante para ayudar a reducir la progresión de los síntomas de la enfermedad. Por lo general, es importante evitar el traumatismo o la presión excesiva en las articulaciones. El ejercicio y una dieta saludable también pueden prevenir la obesidad, que añade estrés a las articulaciones.

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