octubre 19, 2018

Cáncer de las vías biliares en los perros

Carcinoma colangiocelular en perros

El carcinoma de las vías biliares es un cáncer maligno que típicamente surge del epitelio, el revestimiento celular de las vías biliares hepáticas (hígado). Este cáncer ocurre con más frecuencia en las vías biliares intrahepáticas (dentro del hígado) que en las vías biliares extrahepáticas (fuera del hígado). En los perros, es más probable que se encuentren en el lóbulo izquierdo del hígado. Las complicaciones de esta enfermedad incluyen la incapacidad de la bilis para pasar a través de los conductos biliares debido a la masa que está bloqueando el conducto.

Los carcinomas de las vías biliares son agresivos, con metástasis en el 67-88 por ciento de los perros afectados y son difíciles de eliminar completamente por medios quirúrgicos. Los carcinomas de las vías biliares comúnmente hacen metástasis a los pulmones, los ganglios linfáticos del hígado y el peritoneo (revestimiento abdominal).

Debido a la tendencia del carcinoma a hacer metástasis ampliamente, también puede propagarse a otros ganglios linfáticos regionales, como el diafragma (la delgada pared muscular que divide la cavidad torácica de la cavidad abdominal), los intestinos, el páncreas, el bazo, los riñones, la vejiga urinaria y el hueso. Esto se clasifica como una forma particularmente maligna de cáncer, por lo tanto, los animales con esta enfermedad suelen tener un pronóstico precario.

Este es el segundo tipo más común de cáncer de hígado que se encuentra que afecta a los perros. Aunque su incidencia no parece estar relacionada con la raza, se ha descubierto que es más común en las hembras y en los perros de diez años de edad o más.

Síntomas y tipos

A menudo, los perros con cáncer de las vías biliares tienen el abdomen redondo o hinchado, lo que puede deberse al agrandamiento del hígado o a la presencia de líquido en el abdomen. Otros síntomas comunes asociados con la enfermedad incluyen:

  • Falta de apetito
  • Falta de energía
  • Necesidad excesiva de orinar y beber
  • Vómitos
  • Piel amarilla y/o blanco amarillento de los ojos (como resultado de la disfunción biliar)

Causas

  • Posiblemente debido a infestaciones parasitarias
  • Sospecha de relación con la exposición ambiental a agentes carcinógenos

Diagnóstico

Su veterinario le realizará un examen físico completo a su perro, teniendo en cuenta los antecedentes de los síntomas que usted presente y los posibles incidentes que puedan haber conducido a esta afección (por ejemplo, la exposición a toxinas). Después del examen inicial, su veterinario ordenará un perfil sanguíneo químico, un conteo sanguíneo completo, un análisis de orina y un panel de electrolitos. A partir de estos, su veterinario comprobará si hay niveles elevados de enzimas hepáticas, cuya confirmación es indicativa de un hígado inflamado o dañado que haya derramado enzimas en el torrente sanguíneo. Una prueba de concentración de fetoproteína puede ayudar a confirmar si la enfermedad se debe a cáncer, y se ordenará un perfil de coagulación para comprobar si la sangre de su perro está coagulando correctamente.

Se tomarán radiografías para visualizar el abdomen y el hígado para localizar el carcinoma. También se necesitará una ecografía abdominal para observar la textura y el tamaño del hígado y los órganos abdominales circundantes. Si su veterinario sospecha de cáncer, los pulmones necesitarán ser examinados usando imágenes de rayos X. Este tipo si el cáncer tiene una alta tasa de metástasis, afectando comúnmente los pulmones y los ganglios linfáticos.

Si se sospecha de cáncer, será necesario que su veterinario realice una biopsia de hígado para confirmarlo. La muestra a menudo se puede tomar por aspiración con aguja fina, pero en algunas circunstancias, un médico puede necesitar una muestra de tejido más grande y necesitará realizar una cirugía simple para recolectarla. Esto se puede hacer usando un laparoscopio, una herramienta de diagnóstico tubular que está equipada con una cámara y pinzas para recolectar tejido, y que se inserta a través de una pequeña incisión quirúrgica en la cavidad abdominal. La muestra de tejido será enviada para su análisis de laboratorio.

Del mismo modo, si su perro tiene líquido en el abdomen, su veterinario lo sacará para enviarlo al laboratorio y analizarlo. A la espera de los resultados de estas pruebas, su veterinario tratará los síntomas según sea necesario.

Tratamiento

La cirugía para extirpar el cáncer de hígado es el tratamiento de elección. Se puede extirpar hasta el 75 por ciento del hígado si el tejido hepático restante es normal. La quimioterapia generalmente no está indicada, ya que no se ha encontrado que sea un tratamiento exitoso en perros. Incluso con una cirugía exitosa y poca o ninguna metástasis en todo el cuerpo, el pronóstico sigue siendo desalentador.

Vivir y gestionar

Usted necesitará regresar a su veterinario para exámenes de seguimiento cada dos meses después de la atención inicial. Su médico medirá la actividad de las enzimas hepáticas en el torrente sanguíneo y comprobará el estado del hígado y los órganos de su perro mediante radiografías torácicas y ecografías abdominales.

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