octubre 19, 2018

Infección bacteriana (tularemia) en perros

Francisella tularensis en Perros

La tularemia es una enfermedad bacteriana zoonótica que se observa ocasionalmente en los perros. Se asocia con múltiples especies animales, incluyendo a los humanos, y puede adquirirse a través del contacto con animales infectados. También comúnmente conocida como fiebre del conejo por su modo de transmisión, aunque puede infectar varios tipos de animales y ser transmitida a través de cualquier animal infectado, como tal, las bacterias también pueden adquirirse por ingestión de agua contaminada, o por contacto con suelo infectado, donde el organismo puede permanecer en un estado infeccioso hasta por varios meses.

La infección suele ser causada por la ingestión de tejidos de mamíferos infectados, como cuando un perro caza a un animal pequeño, a un pájaro o a un reptil, a través del agua, o por picaduras de garrapatas, ácaros, pulgas o mosquitos, todos los cuales pueden transportar y transmitir las bacterias. La bacteria también puede infectar a un perro a través de su piel, o al entrar en sus vías respiratorias, ojos o sistema gastrointestinal.

La tularemia se encuentra en gran parte del mundo, incluyendo Europa continental, Japón y China, y en la Unión Soviética. En los Estados Unidos, es más común en Arkansas y Missouri, aunque se puede encontrar en la mayor parte de los EE.UU. También tiende a tener una mayor incidencia estacional, siendo de mayo a agosto un período de mayor riesgo. También se observa un aumento durante la temporada de caza de conejos en invierno, en zonas donde es una práctica común.

Uno de los vectores más comunes de comunicación de la bacteria F. tularensis es la garrapata, que incluye la garrapata americana del perro, la garrapata Lone Star y la garrapata de las Montañas Rocosas, junto con otros tipos de garrapatas.

Síntomas y tipos.

 

  • Comienzo repentino de la fiebre
  • Letargo
  • Deshidratación
  • Falta de apetito (anorexia)
  • Agrandamiento de los ganglios linfáticos
  • Abdomen sensible
  • Agrandamiento del bazo o del hígado
  • Parches blancos o úlceras en la lengua
  • Ictericia – puede estar indicada por ojos amarillos

Causas

  • Infección bacteriana (Francisella)
  • Contacto con una fuente infectada

Diagnóstico

Tendrá que darle a su veterinario un historial completo de la salud de su perro y de sus actividades recientes, incluyendo un historial reciente de embarques, salidas, viajes, mordeduras de garrapatas y experiencias con otros animales o con plagas.

 

Su veterinario le realizará un examen físico completo a su perro. El trabajo de laboratorio estándar incluirá un perfil químico sanguíneo, un conteo sanguíneo completo, un panel de electrolitos y un análisis de orina. Si F. tularensis está presente, los resultados del conteo sanguíneo completo pueden mostrar un aumento sensible en los glóbulos blancos (GB), pero no siempre es así. Los exámenes también pueden mostrar niveles de plaquetas más bajos de lo normal (trombocitopenia), las células que ayudan a la coagulación de la sangre.

El perfil bioquímico puede revelar niveles anormalmente altos de bilirrubina (hiperbilirrubinemia) y niveles de sodio y glucosa en la sangre inferiores a lo normal. Si los exámenes de sangre revelan altos niveles de bilirrubina, el pigmento naranja-amarillo que se encuentra en la bilis, esto puede indicar que está ocurriendo daño hepático. Esta afección se caracteriza comúnmente por síntomas de ictericia. El análisis de orina también puede revelar niveles altos de bilirrubina y sangre en la orina.

Su veterinario puede necesitar la asistencia de un servicio de laboratorio especializado para confirmar el diagnóstico. En algunos casos el diagnóstico no es tan obvio y será necesario tomar muestras para enviarlas a pruebas de cultivo – crecimiento controlado en un ambiente de laboratorio para definir el organismo causante.

En los laboratorios de referencia se dispone de métodos moleculares como la reacción en cadena de la polimerasa (PCR), un método que distingue la presencia de la enfermedad en función de su código genético. Se debe informar al microbiólogo cuando se sospeche la presencia de tularemia, ya que F. tularensis requiere medios de cultivo especiales, como el carbón vegetal tamponado y el extracto de levadura (BCYE). No puede aislarse en los medios de cultivo de rutina debido a la necesidad de donantes del grupo sulfhidrilo (como la cisteína). Se dispone de pruebas serológicas (detección de anticuerpos en el suero de los pacientes) que se utilizan ampliamente. La reactividad cruzada con la brucelosis puede confundir la interpretación de los resultados, y por esta razón el diagnóstico no debe basarse únicamente en la serología.

Tratamiento

El tratamiento precoz es la base de la resolución exitosa y la curación de los síntomas. Una alta tasa de muertes es común en pacientes que no reciben tratamiento temprano. Su veterinario le recetará antibióticos para controlar la infección y sus síntomas relacionados. Su perro puede necesitar terapia antibiótica durante varios días para una resolución completa de los síntomas.

Vivir y gestionar

El pronóstico general es malo, especialmente en los animales que no reciben tratamiento temprano en el curso de la enfermedad.

Como se mencionó anteriormente, F. tularensis es una infección zoonótica, lo que significa que puede transmitirse de una especie a otra. Si su perro está infectado con esta bacteria, deberá tomar precauciones especiales para protegerse de la infección. La bacteria penetra con mayor frecuencia en el cuerpo a través de la piel y las membranas mucosas dañadas, o por inhalación. Es más probable que los seres humanos adquieran la infección por la picadura de garrapata y, en algunos casos, simplemente por la manipulación de un animal infectado. La tularemia también puede adquirirse por inhalación. En algunos casos, se sabe que ha ocurrido durante el proceso de aseo con perros, y los cazadores tienen un mayor riesgo de contraer esta enfermedad debido a la posibilidad de inhalar las bacterias durante el proceso de desollamiento. La ingestión del agua, el suelo o los alimentos infectados que se han contaminado también puede causar infección. En algunos otros casos, se ha contraído por inhalación de partículas de un conejo infectado u otro roedor pequeño que fue molido en una cortadora de césped.

F. tularensis es una bacteria intracelular, lo que significa que es capaz de vivir parasíticamente dentro de las células huéspedes. Infecta principalmente a los macrófagos, un tipo de glóbulo blanco, evadiendo así la respuesta del sistema inmunológico para destruirlo. El curso de la enfermedad depende de la capacidad del organismo para diseminarse a múltiples sistemas orgánicos, incluyendo los pulmones, el hígado, el bazo y el sistema linfático.

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