octubre 11, 2020

¿Es probable que haya alguna complicación en el tratamiento de un perro diabético?

¿Es probable que haya alguna complicación en el tratamiento de un perro diabético?

La diabetes no sólo le ocurre a los humanos. Nuestros amigos caninos también pueden adquirir diabetes. Desafortunadamente, al igual que la diabetes humana, la diabetes canina no tiene cura. El dueño de un perro afectado por esta enfermedad tiene que aprender todo lo que pueda para ayudar a la mascota. La diabetes es una enfermedad compleja. El bienestar del perro dependerá de un control cuidadoso y un manejo efectivo. Las mascotas diabéticas requerirían más cuidado que cualquier otra mascota enferma. ¿Por qué? Un dueño de perro bien intencionado y preocupado puede, inadvertidamente, causar más daño a la mascota mientras administra el tratamiento, ya que pueden surgir complicaciones que podrían poner en peligro la vida de la mascota.

Las razas con predisposición a la diabetes son el Dachshund, Keesehond, Pinscher Miniatura, Beagle, Fox y Yorkshire Terrier, aunque cualquier raza de perro puede verse afectada por la enfermedad. La diabetes es causada por el mal funcionamiento de las glándulas endocrinas. Hay dos tipos de diabetes canina. La diabetes insípida se caracteriza por la deficiencia de vasopresina, una hormona antidiurética que controla la absorción de agua por parte de los riñones. El otro tipo es la diabetes mellitus, caracterizada por la deficiencia de insulina.

Una prueba de nivel de azúcar en la sangre determinará si el perro tiene diabetes y una vez diagnosticada, la mascota necesitaría un control constante. La diabetes canina sería inicialmente controlada con una dieta adecuada. La dieta del perro puede ayudar o empeorar la condición ya que hay alimentos que deben ser consumidos de la misma manera que ciertos alimentos deben ser evitados. El tratamiento de la diabetes tiene como objetivo devolver el nivel normal de azúcar en la sangre del perro para evitar que surjan complicaciones. La diabetes mellitus suele requerir inyecciones de insulina de por vida. El tipo de insulina, la dosis y la frecuencia de administración deben ajustarse para mantener un nivel de glucosa en sangre cercano a lo normal durante un período de 24 horas. Cuando no se vigila adecuadamente, puede producirse una sobredosis de insulina que dé lugar a un nivel bajo de azúcar en la sangre (hipoglucemia) o a un nivel alto de azúcar en la sangre (hiperglucemia). Cuando se desarrolla la hipoglucemia el perro estaría muy débil, manifestaría incoordinación, temblores musculares y convulsiones. Los dueños de los perros deben estar alerta cuando estos síntomas se manifiestan en el perro, ya que esto podría resultar en la muerte del perro. El perro ciertamente necesitaría atención médica ya que los fluidos intravenosos que contienen glucosa son a menudo necesarios para estabilizar a la mascota. Sin embargo, como tratamiento de primeros auxilios, se debe frotar jarabe de karo o miel en las encías del perro para aumentar el nivel de azúcar en la sangre.

Otra complicación que podría surgir al tratar la diabetes canina es la neuropatía diabética. Esto es lo opuesto a la hipoglucemia. El daño permanente o temporal de los tejidos nerviosos sería el resultado de los altos niveles de azúcar en la sangre. Los nervios de todo el cuerpo pueden dañarse, pero generalmente comienza en los pies y las piernas. La lesión nerviosa tiende a progresar en etapas, de modo que comúnmente un perro manifestaría una neuropatía con las patas traseras débiles que progresaría ya sea a dolor o entumecimiento causando que la mascota sea lenta y se rehúse a correr. Debido a que las patas traseras están debilitadas el perro comúnmente arrastraría sus patas. A menudo la condición puede ser confundida como un signo de envejecimiento. Los medicamentos pueden aliviar el dolor de la mascota, pero lo más importante es mantener un estricto control del nivel de azúcar en la sangre de la mascota.

La diabetes canina se considera una de las enfermedades autoinmunes que podría causar un mal funcionamiento del sistema. Como con cualquier otro desorden, el diagnóstico temprano es necesario para dar al perro los tratamientos necesarios. Como se ha mencionado, no hay cura para la diabetes canina pero con visitas regulares al veterinario, con la comida adecuada y con un control apropiado de los niveles de azúcar en la sangre y la correcta administración de medicamentos, es posible que la mascota lleve una vida normal.

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