octubre 16, 2018

Anticuerpos que atacan a las células sanguíneas a temperaturas más bajas en los perros

Enfermedad por aglutinina en perros

El término aglutinina se refiere a un anticuerpo que hace que los antígenos, como los glóbulos rojos o las bacterias, se adhieran entre sí. Las aglutininas frías con baja capacidad térmica generalmente se asocian con la aglutinación directa de los glóbulos rojos (adhesión) a bajas temperaturas corporales en la red de vasos sanguíneos periféricos (es decir, los vasos fuera de la red circulatoria principal). Las extremidades frías u otros fenómenos de coagulación periférica se inician o intensifican con la exposición al frío. Se trata de un trastorno autoinmunitario poco frecuente de tipo II en el que los anticuerpos que atacan a los glóbulos rojos tienen una mayor actividad a temperaturas inferiores a 37,2° C (99° F).

La fijación del complemento y la hemólisis (la liberación de hemoglobina en el torrente sanguíneo cuando se rompe un glóbulo rojo) es un proceso reactivo caliente que ocurre a altas temperaturas corporales; por lo tanto, los pacientes pueden tener concentraciones muy altas de aglutininas frías, pero estos anticuerpos pueden ser incapaces de hemolizar los glóbulos rojos (eritrocitos) a las temperaturas más altas logradas en el torrente sanguíneo.

La mayoría de las aglutininas frías causan poco o ningún acortamiento de la vida de los glóbulos rojos. Las aglutininas frías de alta amplitud térmica (poco frecuentes) pueden causar hemólisis sostenida, pero la anemia resultante suele ser leve y estable. La exposición al frío puede mejorar la unión de las aglutininas frías y complementar la liberación mediada de hemoglobina dentro de los vasos (hemólisis intravascular).

Se puede encontrar un título bajo (prueba de concentración) de aglutininas frías naturales (generalmente 1:32 o menos) en perros sanos, pero esto no tiene importancia clínica. La enfermedad tiene una base genética; sin embargo, se desconocen la edad media y el rango, la raza y las predilecciones sexuales. La afección es más probable que ocurra en climas más fríos.

Síntomas y tipos

  • Antecedentes de exposición al frío
  • Acrocianosis (coloración azulada de la piel) asociada con la acumulación de lodos de glóbulos rojos en la red de vasos sanguíneos de la piel
  • Eritema (enrojecimiento de la piel)
  • Ulceración de la piel (con costra secundaria/necrosis)
  • Necrosis gangrenosa y seca de las almohadillas de las orejas, la punta de la cola, la nariz y los pies
  • Las áreas afectadas pueden ser dolorosas
  • La anemia puede o no ser evidente: asociada con palidez, debilidad, taquicardia (latidos cardíacos rápidos), taquipnea (respiración rápida), ictericia, cambio en el color de la piel, esplenomegalia leve (agrandamiento del bazo) y soplo cardíaco suave.

Causas

  • Enfermedad primaria idiopática (desconocida)
  • Enfermedad secundaria en perros – destrucción neonatal de glóbulos rojos por anticuerpos e intoxicación por plomo
  • La exposición al frío es un factor de riesgo

Diagnóstico

Su veterinario le realizará un examen físico completo a su perro, teniendo en cuenta los antecedentes de los síntomas y los posibles incidentes que puedan haber precipitado esta condición. El diagnóstico se realiza por los hallazgos históricos, como la exposición al frío, los resultados del examen físico y la demostración in vitro de aglutinación en frío (adhesión de glóbulos rojos).

Las lesiones cutáneas suelen presentarse como inflamación de los vasos sanguíneos de la piel (eritema), acrocianosis y ulceración de las puntas de las orejas y la cola, la nariz y las patas. Otras condiciones asociadas para descartar incluyen el síndrome hepatocutáneo (enfermedad de la piel causada por enfermedad hepática); eritema multiforme (reacción a infección o medicación); necrólisis epidérmica tóxica (ampollas y descamación); dermatomiositis (erupción cutánea causada por una enfermedad muscular), coagulación intravascular diseminada (CID) – sangrado en la piel; lupus eritematoso sistémico (LES); neoplasias linforreticulares (cáncer causado por la proliferación de glóbulos rojos en las linfas); congelación; envenenamiento por plomo; y pénfigo (una enfermedad autoinmune).

El diagnóstico de anemia debe demostrarse mediante análisis de sangre para ayudar a distinguir la anemia hemolítica por anticuerpos de anticuerpos calientes (enfermedad autoinmunitaria) de otras causas de destrucción/pérdida de glóbulos rojos. La hemaglutinación macroscópica (aglutinación de glóbulos rojos) in vitro puede conducir a la formación de rouleaux (pilas de glóbulos rojos, como con los rollos de monedas); imitando la aglutinación de eritrocitos (aglutinación de glóbulos rojos) en un portaobjetos de vidrio.

Tratamiento

Su perro necesitará ser hospitalizado en un ambiente cálido hasta que su salud se haya estabilizado y la enfermedad no sea progresiva. Los cuidados de apoyo y el tratamiento de las heridas dependen de los signos clínicos. Si la necrosis de la punta de la cola o de las patas es grave, puede ser necesaria la amputación.

La extirpación del bazo es de poca ayuda en pacientes con trastornos hemolíticos mediados por IgM, pero puede ser útil en aquellos con anemia hemolítica mediada por IgG resistente al tratamiento.

Vivir y gestionar

Los animales que han sufrido de esta condición son propensos a recaer. Mantenga a su perro en un ambiente cálido en todo momento para evitar recaídas. El pronóstico es cauteloso y la recuperación puede tomar semanas.

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