octubre 21, 2018

Sangre en el frente del ojo en los perros

Hifema en los perros

El hifema, o sangre en la cámara anterior del ojo, es una condición común entre los perros. Sin embargo, el hifema es un signo clínico y no una enfermedad específica.

Síntomas y tipos

Los síntomas del hipema dependen de la extensión de la hemorragia, de si la visión se ha deteriorado y de si su perro tiene otras enfermedades sistémicas subyacentes.

Los signos comunes que se observan durante un examen físico son:

  • Sangre dentro de la cámara anterior del ojo
  • Edema corneal o lesiones corneales
  • Presión intraocular elevada (PIO)

Causas

Las causas más comunes del hipema son:

  • Lesión o traumatismo en el ojo o la cabeza
  • Desprendimiento severo de retina
  • Hipertensión, hipertiroidismo, deficiencias sistémicas
  • Infección por parásitos
  • Vasos sangrantes: vasculitis, uveítis, neoplasia uveal y linfoma en particular
  • Defectos oculares – displasia retiniana, anomalía del ojo de collie, glaucoma, etc.

El hifema también puede ser indicativo de varias deficiencias oculares (oculares) y sistémicas, algunas de las cuales pueden ser potencialmente mortales. Por lo tanto, su diagnóstico y tratamiento adecuado es muy importante.

Diagnóstico

El hifema se diagnostica a través de pruebas de hematología y bioquímica sanguínea, pruebas de laboratorio e imágenes diagnósticas usando rayos X y pruebas de ultrasonido.

Se elabora la historia clínica completa y se realiza un examen físico completo para incluir o excluir las posibles causas de la afección.

Las pruebas y procedimientos diagnósticos más comunes incluyen

  • Conteo sanguíneo completo con conteo de plaquetas
  • Bioquímica sérica para medir los niveles séricos en proteínas
  • Exámenes de coagulopatía para evaluar las funciones de la coagulación sanguínea
  • Presión arterial
  • Análisis de orina para excluir enfermedades renales
  • Radiografías de tórax y abdomen
  • Ecografías oculares (ultrasonografía) para investigar la porción anterior del ojo e incluir/excluir las posibilidades de desprendimiento de retina, desplazamiento del cristalino, masas anormales y hemorragia vitreal.

Otros exámenes avanzados que se pueden realizar incluyen ecografías abdominales, radiografías de la órbita de la cabeza y los ojos para detectar lesiones traumáticas hasta ahora desconocidas y pruebas hormonales (ensayos) de las glándulas suprarrenales. Para detectar el cáncer de médula ósea, también se puede realizar un aspirado de médula ósea, el líquido que se encuentra dentro de la médula ósea.

Tratamiento

Los objetivos del tratamiento del hifema son contener la inflamación y eliminar las causas subyacentes que contribuyen a la hemorragia en la cámara anterior del ojo.

Los enfoques comunes para el tratamiento son:

  • El uso de corticosteroides como gotas o ungüento para curar la inflamación que surge del sangrado.
  • Gotas oculares de atropina para dilatar la pupila y minimizar la adherencia entre el cristalino y el iris
  • Iniciación del tratamiento apropiado para deficiencias oculares como anormalidades de la retina (es decir, displasia), anomalías del ojo de collie, glaucoma, etc.

La cirugía también puede ser necesaria para la corrección de lesiones traumáticas y lesiones.

La actividad de su perro tendrá que ser restringida si el problema ha sido causado por un trastorno de coagulación. Un coágulo en una vena o arteria puede llegar a ser fatal rápidamente cuando el movimiento vigoroso estimula al coágulo a viajar hacia el corazón. En casos de coagulación, su perro necesitará tratamiento específico para disolver el coágulo. Además, si el hipema ha dañado significativamente la visión de su perro, no se le debe permitir salir sin supervisión. También es muy importante el control regular de la presión del líquido dentro del ojo: controles diarios para detectar enfermedades graves y, en casos menos graves, cada dos o tres días hasta que la enfermedad desaparezca. Para evitar que su perro cause más lesiones o irritación en el ojo al rascarlo, puede que quiera pedirle a su veterinario un collar isabelino – un collar ancho que se ajuste alrededor del cuello, evitando que el perro pueda alcanzar su cara con sus patas.

A menos que las estructuras oculares hayan sufrido daños irreversibles, el pronóstico suele ser bueno en caso de traumatismos. En caso de desprendimientos de retina, eventualmente se desarrollará glaucoma secundario, y puede ser necesaria una intervención quirúrgica para aliviar el dolor.

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