septiembre 13, 2020

Inflamación de la vesícula biliar y de los conductos biliares en los gatos

Colecistitis y Coledochitis en gatos

Todos los componentes de este sistema digestivo trabajan en tándem, y si uno no funciona correctamente, el resultado es que la mayor parte del cuerpo sufrirá efectos negativos. La vesícula biliar descansa en el abdomen, firmemente adherida al hígado y sirve como receptáculo de almacenamiento de la bilis, un líquido esencial para la digestión de los alimentos en el estómago y los intestinos. El conducto biliar transporta la bilis del hígado a la vesícula biliar y al intestino delgado, y el hígado funciona en la secreción de la bilis. La inflamación de la vesícula biliar se asocia a menudo con la obstrucción y/o la inflamación del conducto biliar común y/o el sistema hepático/biológico, y a veces se asocia con los cálculos biliares. Los casos graves de inflamación pueden provocar la ruptura de la vesícula biliar y la subsiguiente inflamación grave del conducto biliar (peritonitis biliar), lo que requiere tratamientos quirúrgicos y médicos combinados.

No hay una asociación directa con la raza, el sexo o la edad.

Síntomas y tipos

Algunos de los síntomas que pueden ser indicativos de una vesícula biliar o conducto biliar inflamado son la pérdida repentina de apetito, el letargo, los vómitos y el dolor abdominal. La ictericia de leve a moderada con fiebre concurrente se asocia comúnmente con las condiciones del conducto biliar. Busque los ojos amarillos y el color amarillo de las encías. También puede producirse un shock debido a una infección y a la reducción del volumen sanguíneo. Los signos de choque incluyen respiración superficial, hipotermia, encías pálidas o grises y un pulso débil pero rápido. La inflamación y las adherencias que afectan a la vesícula biliar y a los tejidos adyacentes pueden provocar la hinchazón del tejido; se sentirá una masa palpable de tejido en la parte superior derecha del abdomen, especialmente en los gatos de pequeño tamaño.

Causas

Las causas de la inflamación de la vesícula biliar o del conducto biliar pueden ser el resultado de una o más condiciones que la provocan. Los músculos de la vesícula biliar pueden estar funcionando mal, lo que puede llevar a una disminución del flujo de bilis en el conducto cístico o la vesícula biliar, irritando las paredes de la vesícula. O bien se está restringiendo el suministro de sangre a la pared de la vesícula biliar, en cuyo caso debe aislarse la causa de la restricción y tratarse para mejorar el flujo sanguíneo. Los irritantes en la bilis pueden hacer que el conducto biliar sea excesivamente sensible y reactivo; un retroceso en el flujo de las enzimas pancreáticas puede desencadenar e intensificar la inflamación. Una cirugía abdominal previa, o un traumatismo en el abdomen, puede llevar directamente a la sensibilidad interna, afectando a uno o más de los órganos internos, incluyendo el hígado y la vesícula biliar.

Su veterinario buscará algunos de los trastornos intestinales más comunes para confirmar o descartar, como las infecciones bacterianas que se originan en el intestino o en el torrente sanguíneo, invadiendo la vesícula biliar. La Escherichia coli (E. coli), es una parte normal de la flora bacteriana en el intestino, que protege los intestinos de las bacterias dañinas, pero que ocasionalmente puede convertirse en un problema, dependiendo de la cepa de E.coli. La colecistitis enfisematosa es una inflamación complicada y aguda de la vesícula biliar caracterizada por la presencia de gas en la pared de la vesícula, y está asociada con la diabetes mellitus. Esta condición se asocia con una restricción traumática del flujo sanguíneo a la vesícula biliar y una inflamación aguda de la vesícula biliar con o sin cálculos. Los organismos formadores de gas y la E. coli suelen cultivarse; la colecistitis enfisematosa es poco frecuente.

Otras causas raras que su veterinario querrá descartar son el desarrollo anormal de la vesícula biliar y los parásitos del conducto biliar (coccidiosis biliar).

Diagnóstico

Su veterinario ordenará análisis de sangre y orina. Los rayos X y/o las imágenes de ultrasonido del abdomen, para obtener una imagen más clara del sistema interno, también es probable que sea una de las herramientas de diagnóstico utilizadas antes del tratamiento. Mediante el uso de pruebas diagnósticas y diferenciales, el médico descartará las siguientes causas posibles de los síntomas:

  • Pancreatitis
  • Peritonitis focal o difusa
  • Peritonitis biliar (inflamación del revestimiento del conducto biliar o de sus alrededores)
  • Gastroenteritis con afectación secundaria de las vías biliares (inflamación del estómago y los intestinos, que se extiende al conducto biliar)
  • Los cálculos en la vesícula biliar
  • Colangiohepatitis (inflamación del sistema que transporta la bilis y el tejido hepático circundante)
  • La destrucción celular en el hígado
  • Absceso en el hígado
  • Envenenamiento de la sangre
  • Cáncer metastásico
  • Acumulación de bilis engrosada en la vesícula biliar

Tratamiento

Si el estado de su gato no es grave ni pone en peligro su vida, la atención ambulatoria puede incluir antibióticos u otros medicamentos para disolver los cálculos biliares. Para las complicaciones más graves y críticas, se requerirá atención hospitalaria. Durante las evaluaciones diagnósticas y prequirúrgicas, la restauración de los equilibrios de fluidos y electrolitos, según sea necesario, y la monitorización de los electrolitos con frecuencia serán esenciales para estabilizar a su gato en la fase inicial del tratamiento. Otros tratamientos que pueden estar indicados son los líquidos intravenosos, el plasma (si está indicado) y la transfusión de sangre entera si su gato tiene tendencias a la hemorragia o si ha perdido sangre interna o externamente.

Si el veterinario considera que será necesario realizar una cirugía, puede recomendar una resección de la vesícula biliar. La producción de orina se controlará como parte de la evaluación de la capacidad del cuerpo para restaurar y retener líquidos. Permanezca atento a la disminución de los latidos del corazón, la caída de la presión arterial y el paro cardíaco cuando se manipulan las estructuras biliares. La atropina puede ser necesaria para disminuir o evitar que los órganos respondan a la estimulación nerviosa, y para disminuir las secreciones del cuerpo.

Su veterinario también puede recetarle los siguientes medicamentos: antibióticos de prescripción, medicamentos para disolver cálculos biliares y vitamina K1.

Vivir y gestionar

Los exámenes físicos y las pruebas de diagnóstico pertinentes serán prescritos por su veterinario, repitiéndose cada dos o cuatro semanas hasta que los resultados normales sean regulares. Prepárese para posibles complicaciones o recurrencias, y esté atento a su mascota durante la etapa de curación. La ruptura del tracto biliar (sistema biliar) y/o la peritonitis pueden complicar y prolongar la recuperación de su gato.

nervio

Un conjunto de fibras que se utilizan en el proceso de envío de impulsos a través del cuerpo

peritonitis

Una condición médica en la que el peritoneo se inflama

análisis de orina

Un examen a fondo de las propiedades de la orina; se utiliza para determinar la presencia o ausencia de enfermedades

letargo

La condición de estar somnoliento, apático o débil

hipotermia

Una temperatura corporal demasiado baja

bilis

El líquido creado por el hígado que ayuda a digerir los alimentos en el estómago.

la presión sanguínea

La cantidad de presión aplicada por la sangre en las arterias.

agudo

Término utilizado para dar a entender que una situación o condición es más grave de lo habitual; también se utiliza para referirse a una enfermedad de corta duración o que aparece repentinamente.

ictericia

Una condición en la que la piel se vuelve de color amarillo al igual que las membranas mucosas; esto se debe al exceso de bilirrubina.

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