noviembre 7, 2018

Úlcera de colon en perros

Colitis histiocítica ulcerosa en perros

La colitis ulcerosa histiocítica es una enfermedad poco común caracterizada por úlceras en el revestimiento del colon e inflamación con histiocitos positivos al ácido (PAS) periódicos. Los histiocitos son los grandes glóbulos blancos que residen en el tejido conectivo normal, donde ingieren microorganismos infecciosos y partículas extrañas. Son un componente esencial del sistema inmunológico. Se desconoce el origen y el mecanismo patógeno de este trastorno; sin embargo, se supone que es una causa infecciosa.

Afecta principalmente a boxeadores jóvenes, generalmente de menos de dos años de edad, y también se ha reportado en bulldogs franceses, un mastín, un malamute de Alaska, un bulldog inglés y un pinscher dóberman. La colitis ulcerosa histiocítica también puede tener una posible base genética, pero se desconoce la causa.

Síntomas y tipos

  • Diarrea mucosa y sanguinolenta con una frecuencia cada vez mayor de defecación
  • Tenesmo (sensación de tener que defecar).
  • La pérdida de peso y el debilitamiento se pueden desarrollar más adelante en el proceso de la enfermedad.

Causas

No existe una causa conocida o factores predisponentes, aparte de estar relacionado con la raza en los perros boxeadores.

Diagnóstico

Su veterinario necesitará descartar otras causas para la colitis. Existen tantas causas posibles para esta afección que es muy probable que su veterinario utilice un diagnóstico diferencial. Este proceso es guiado por una inspección más profunda de los síntomas externos aparentes, descartando cada una de las causas más comunes hasta que el trastorno correcto se establezca y pueda ser tratado apropiadamente. Las causas que serán confirmadas o descartadas en este proceso incluyen la EII no histiocítica, la colitis infecciosa, la colitis parasitaria y la colitis alérgica.

Otros diagnósticos que pueden hacerse evidentes incluyen la inversión cecal, en la que la primera porción del intestino grueso se vuelve hacia sí misma; la intususcepción ileocólica, en la que una parte del intestino pasa a la siguiente; la neoplasia, como el linfoma o el adenocarcinoma, un tipo de cáncer que se origina en una glándula; un cuerpo extraño; pólipos rectocolónicos; y el síndrome del intestino irritable. La diferenciación se puede hacer mediante el examen de flotaciones fecales, frotis directos, cultivo bacteriano para patógenos, imágenes abdominales y colonoscopia con biopsia.

Una colonoscopia de los intestinos puede revelar focos rojos irregulares (ulceraciones puntiformes), ulceración abierta, pliegues mucosos gruesos, áreas de tejido de granulación o estrechamiento del intestino. Será necesario tomar múltiples muestras de biopsia para obtener un diagnóstico.

Tratamiento

El tratamiento médico ambulatorio de su perro incluirá el cambio de dieta para incluir un suplemento de fibra moderadamente fermentable. Su veterinario le aconsejará sobre la posibilidad de una enfermedad progresiva y de una recurrencia, y podrá recetarle medicamentos antimicrobianos y antiinflamatorios.

Vivir y gestionar

Los signos clínicos y el peso corporal deben ser monitoreados cada semana o cada dos semanas inicialmente. Dependiendo del resultado, su perro puede necesitar una terapia antibiótica continua.

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