noviembre 12, 2018

Quiste en las encías de los perros

Quiste dentinario en los perros

Un quiste dentinario es, literalmente, un quiste en el diente. Se caracteriza por un saco lleno de líquido, similar en forma a una ampolla, que se ha originado en el tejido que rodea la corona de un diente no erupcionado. Ocurre en cualquier raza que tenga un mayor riesgo de sufrir erupciones dañinas, como los boxeadores y los bulldogs. Tiende a ocurrir en los primeros premolares mandibulares (mandíbula inferior), y a menudo en ambos lados (bilateral). Esta afección se diagnostica si los dientes no han erupcionado a los seis meses de edad, pero es posible que no se forme un quiste hasta más tarde, si es que alguna vez se forma.

Síntomas y tipos

Los síntomas pueden incluir uno o más de los siguientes:

  • «Diente «perdido
  • Formación de una inflamación suave en el sitio de un diente perdido, a menudo fluctuante con el líquido
  • El paciente puede mostrar evidencia de una fractura patológica (anormal) de la mandíbula inferior debido a un daño quístico en el hueso circundante, sin indicación previa de un problema.
  • Los cambios quísticos pueden ser inicialmente poco aparentes

Causas

Dientes sin erupción.

Diagnóstico

Su veterinario buscará una masa oral – un tumor benigno que se forma en la raíz de un diente. Las estructuras dentales (complejas o compuestas) a veces están contenidas dentro de una estructura quística, es decir, el diente está cubierto de tejido gingival que se asemeja a un saco, pero con diferentes niveles de organización. La imagen radiográfica es esencial en cualquier caso de dientes faltantes o no erupcionados, y a menudo se utiliza para obtener un diagnóstico definitivo. Los resultados radiográficos pueden mostrar evidencia de un quiste radiolúcido (invisible a los rayos X) que se origina en el órgano esmaltado que queda en el cuello del diente y que envuelve la corona (un halo).

Tratamiento

Si un diente incrustado está presente en un animal maduro, se hará una evaluación de cualquier estructura quística u otros cambios anormales que involucren al diente; la monitorización continua sería razonable si una extracción quirúrgica dañara grandes cantidades de hueso. Si hay una formación quística, el veterinario recomendará una extracción quirúrgica, con la extracción quirúrgica completa (desbridamiento) del revestimiento quístico. Si el hueso de la mandíbula ha sido dañado, su médico considerará un reemplazo óseo sintético. Se administrará la terapia antimicrobiana y de control del dolor preoperatoria apropiada cuando esté indicada, con la supervisión y el apoyo del paciente durante los procedimientos anestésicos. Si hay anormalidades en el crecimiento de un diente, y es un diente no esencial, sería mejor extraerlo, incluso si no hay cambios císticos presentes.

Vivir y gestionar

Se puede presentar una fractura patológica de la mandíbula si no se diagnostica y trata un quiste dentinario. Si esta afección se detecta a tiempo y se trata adecuadamente, el pronóstico es bueno.

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