octubre 11, 2020

¿Pueden los perros ser portadores de parvovirus sin síntomas?

¿Pueden los perros ser portadores de parvovirus sin síntomas?

El parvovirus es una enfermedad viral altamente contagiosa que afecta a los perros de cualquier edad y sexo. Esta enfermedad mortal suele afectar a los cachorros más que a los perros adultos. La parvovirosis afecta a cualquier raza también, pero los Doberman Pinschers, Rottweiler, Pastores Alemanes y otras razas de pelo negro y fuego están más predispuestos a esta enfermedad viral. Los perros infectados tienen un 50% de posibilidades de sobrevivir. Es muy crítico identificar a los perros afectados no sólo porque la posibilidad de supervivencia depende de los diagnósticos correctos y del tratamiento preciso, sino también porque un perro identificado con parvovirus debe ser aislado para prevenir la propagación de la enfermedad. Desafortunadamente, algunos perros adultos pueden ser portadores de la enfermedad sin mostrar síntomas. Un perro puede llevar el virus en su pelo y sus patas sin sucumbir a la enfermedad, por lo que es muy posible que transmita el parvovirus a otros caninos.

La parvovirosis canina fue reportada por primera vez en 1978. Esta enfermedad viral es común en los cachorros de 6 semanas a 6 meses de edad. Un perro infectado podría expulsar el virus a través de las heces que a su vez se transmiten a otros perros. Este tipo de virus es resistente. Puede existir en el ambiente durante meses e incluso años, ya que puede sobrevivir a temperaturas extremadamente calientes y frías. Debido a la alta concentración del virus, un pequeño trozo de heces de un perro infectado sería suficiente para propagar la infección a otros perros. Otro perro se infectará cuando coma las heces infectadas o cuando huela el suelo donde hay heces de otros perros. El virus también puede ser transportado por las moscas o por el dueño de un perro que entra en contacto con un perro infectado. El virus que se transmite a través de los tejidos nasales y orales atacará a las células que se dividen rápidamente. En los cachorros, será el tracto intestinal y los músculos cardíacos.

Hay dos formas de parvovirus canino: el síndrome de diarrea y el síndrome cardíaco. En el síndrome de diarrea, el revestimiento gastrointestinal es atacado, lo que dificulta la capacidad del perro para absorber los nutrientes. Las células mueren como resultado de la depresión, la pérdida de apetito y la fiebre. Las heces grises o con sangre son otro síntoma. El cachorro puede morir tres días después de la aparición de los síntomas si no se administra el tratamiento. Cuando el virus ataca las células de rápida división del corazón inmaduro del cachorro, éste dejará de mamar y puede morir en cuestión de minutos. Esta forma de parvovirus canino, conocida como síndrome cardíaco, es menos común. A diferencia del síndrome de diarrea, el síndrome cardíaco no presenta síntomas. Además, no existe un tratamiento eficaz. Los cachorros que logren sobrevivir vivirán con el corazón permanentemente dañado. Los perros mayores pueden ser portadores de la enfermedad sin mostrar los síntomas. Los cachorros menores de un año reemplazarán el revestimiento celular del intestino cada cinco días. Debido a que el virus ataca preferentemente a las células que se dividen rápidamente, los cachorros suelen ser afectados seriamente. Los perros mayores infectados pueden no mostrar ningún síntoma, ya que sólo se reemplazan las vellosidades, o la punta del pelo como protuberancias de los intestinos y no todo el revestimiento celular intestinal.

El parvovirus no tiene cura. «Tratamiento» significa dar al perro el máximo confort y asegurar que las funciones corporales se mantengan. Un perro infectado con parvovirus comúnmente necesitaría hospitalización para la administración de fluidos y electrolitos intravenosos para evitar la deshidratación. También habría que administrar antibióticos para combatir las infecciones secundarias. El parvovirus puede ser prevenido. La vacunación es la base de la prevención del parvovirus. Los cachorros están protegidos por anticuerpos naturales de la leche materna. Sin embargo, esta inmunidad natural disminuye. Se recomienda que los cachorros de 6 semanas de edad reciban vacunas cada dos o cuatro semanas hasta que tengan 12 o 16 semanas de edad.

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