octubre 23, 2018

Inflamación ósea (Panosteitis) en perros

Panosteitis en perros

La panosteitis se refiere a una afección de corta duración (autolimitada) y dolorosa caracterizada por cojera y cojera. Es una enfermedad que afecta a los huesos largos de las patas de los perros jóvenes, generalmente entre los 5 y los 18 meses de edad. Puede ocurrir con cualquier raza, pero es más común en razas de tamaño mediano a grande.

La inflamación puede afectar a una o más de las extremidades del perro, lo que hace que sea difícil y doloroso moverse. Con tratamiento, la inflamación puede reducirse y el animal puede recuperar toda su función y actividad.

La panosteítis puede afectar tanto a perros como a gatos.

Síntomas y tipos

La cojera a menudo se caracteriza por problemas para caminar sobre las piernas delanteras, ya que a menudo hay un dolor profundo asociado con los huesos. Aunque la inflamación es más común en las piernas delanteras, también se encuentra en las piernas traseras.

Algunos perros también presentan fiebre, depresión, pérdida de peso y anorexia. Además, si la condición no se corrige, algunos perros pueden experimentar pérdida de masa muscular (atrofia) con el paso del tiempo debido a la falta de uso de los músculos.

Causas

En general, se desconocen las causas de la panosteitis. Aunque la cojera puede afectar a cualquier raza a cualquier edad, es más común en razas más jóvenes, y en particular, en el Pastor Alemán. La cojera puede ocurrir por sí sola o puede estar acompañada de otras enfermedades ortopédicas.

Diagnóstico

El dolor articular puede durar de días a meses y puede variar de leve a severo. Su veterinario examinará a su perro para descartar otras condiciones subyacentes además de la inflamación de los huesos. Se utilizarán imágenes de rayos X y análisis de sangre para buscar cualquier afección subyacente. En la mayoría de los casos, la inflamación será la causa del dolor y puede reducirse con tratamiento farmacológico.

Tratamiento

En algunos casos, se prescriben y administran medicamentos antiinflamatorios para aliviar el dolor y estimular la marcha. Los esteroides también pueden ayudar a reducir la inflamación de los huesos.

La actividad limitada ayudará a reducir el dolor de su perro. Sin embargo, dejar que su mascota se recupere y que las articulaciones y los huesos sanen no reducirá la velocidad de recuperación.

Se recomienda que lleve a su perro a que lo revisen cada dos o cuatro semanas para comprobar su progreso, así como para detectar si existen problemas médicos subyacentes más graves que hayan estado causando los problemas.

Vivir y gestionar

Es importante observar a su mascota y trabajar para reducir sus niveles generales de dolor a través de la reducción de la actividad, los medicamentos para el dolor y el ambiente. El dolor puede durar sólo unos pocos días o puede durar varios meses. En casos más raros, se puede desarrollar enfermedad ósea juvenil (ortopédica).

Prevención

Actualmente no se conocen medidas preventivas para esta condición médica.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *