noviembre 9, 2018

Inflamación del colon o del recto en los perros

Colitis y Proctitis en Perros

La colitis ulcerosa histiocítica es una enfermedad intestinal que hace que el revestimiento del colon de un perro se engrose, con una degradación variable de la pérdida del revestimiento superficial (conocida como ulceración). El engrosamiento se debe a la infiltración de varias células en las capas bajo el revestimiento. Y cuando el colon se inflama, hay una reducción en la capacidad del colon para absorber agua y almacenar heces, lo que lleva a diarrea frecuente, a menudo con moco y/o sangre. La proctitis, por el contrario, es la inflamación del ano del perro y del revestimiento del recto.

Aunque la inflamación del colon y del recto puede ocurrir en cualquier raza de perro, los boxeadores parecen ser particularmente susceptibles a esta condición, y por lo general muestran signos clínicos a los dos años de edad.

La condición o enfermedad descrita en este artículo médico puede afectar tanto a perros como a gatos.

Síntomas y tipos

Algunos de los síntomas que pueden indicar inflamación del colon o del recto son evacuaciones intestinales frecuentes con sólo una pequeña cantidad de heces y esfuerzo prolongado después de una evacuación intestinal. La inflamación también puede hacer que la consistencia de las heces varíe de semiformada a líquida (o convertirse en diarrea). La evacuación de las heces puede irritar aún más el tejido inflamado del colon y el recto, y hacer que se desgarre. Como resultado, la diarrea crónica a menudo tiene mucosidad y/o sangre.

La irritación y ulceración del colon también puede provocar vómitos y pérdida de peso debido a la disminución del apetito del perro.

Causas

Hay una variedad de causas posibles para esta afección. La fuente puede ser de parásitos intestinales o rectales; infección bacteriana; infección micótica; o una infección por algas (a base de agua). También puede ser el resultado de la ingestión de un objeto extraño o material abrasivo por parte del perro, causando un traumatismo en los intestinos.

Un sistema que de otra manera sería saludable puede reaccionar ocasionalmente a una infección o trastorno retirándose hacia sí mismo; en algunos casos, la orina o los productos de desecho se revertirán hacia el sistema del cuerpo en lugar de dejarlo, lo que resultará en cantidades anormales de productos de desecho en el torrente sanguíneo. La urea, un producto de desecho en la orina, es uno de los productos potencialmente dañinos que pueden entrar al torrente sanguíneo. Esto también puede causar otros problemas para el cuerpo del animal, pero uno de los posibles indicadores de la acumulación de residuos es la inflamación del tracto intestinal.

Un tracto intestinal inflamado también puede ser un buen indicador de una inflamación de otros órganos. Por ejemplo, la inflamación a largo plazo del páncreas (pancreatitis) irritará los intestinos. Los trastornos inflamatorios o inmunológicos, la dieta y la ingestión de objetos extraños también pueden afectar a todo el sistema del perro (sistémico), lo que provoca la inflamación del colon y el recto.

Tal vez menos preocupante que un trastorno inmunológico, pero una consideración crítica, sin embargo, es la posibilidad de que la afección sea el resultado de alergias. Si una alergia se presenta a través de la inflamación de cualquier órgano o sistema, será importante identificar la fuente de la alergia, ya que las reacciones a los alérgenos tienden a intensificarse con el contacto posterior, a veces con resultados fatales.

Tratamiento

Si su perro está deshidratado por diarrea crónica, deberá ser hospitalizado para rehidratación intravenosa. Si la inflamación es repentina y severa, su veterinario puede hacer que usted retenga el alimento de su perro durante 24 a 48 horas, para permitir que el colon se relaje. Mientras tanto, si se ha formado inflamación crónica y tejido cicatricial en el colon, puede ser necesaria la extirpación quirúrgica de los segmentos con cicatrices más graves. La inflamación de una infección micótica también puede requerir cirugía.

La prescripción de medicamentos se basará en la causa de la inflamación. Por ejemplo, si la inflamación es el resultado de lombrices o anquilostomas, se prescribirán medicamentos antiparasitarios. Se pueden prescribir medicamentos antiinflamatorios e inmunosupresores si la causa es una reacción autoinmunitaria. Algunos tipos de colitis responden mal al tratamiento médico; en estos casos, la cirugía puede ser necesaria. Consulte a su veterinario para saber cuál es la mejor opción.

El tratamiento en el hogar se centrará probablemente en la dieta. Su veterinario puede sugerirle una dieta de proteínas que usted prepara en su casa, o un producto preempacado que se compra en la tienda. La suplementación con fibra no fermentada, como el salvado, se puede utilizar para aumentar el volumen fecal, mejorar las contracciones musculares en el colon y atraer agua fecal hacia las heces. Por otro lado, algunas fibras fermentables pueden ser beneficiosas. Los ácidos grasos producidos por la fermentación pueden ayudar al colon a sanar y restaurar las bacterias normales en el colon. Algunas fibras, como el psyllium, pueden actuar como laxantes y pueden no ser el mejor remedio para una condición que causa diarrea, por lo que es importante consultar con un veterinario antes de comenzar cualquier tratamiento en casa.

Vivir y gestionar

Su veterinario necesitará ver a su perro para exámenes de seguimiento, al menos por un tiempo. Algunos de estos chequeos se pueden hacer por teléfono, ya que usted puede describir el progreso de su perro al médico. Si se prescriben medicamentos, deberá tener cuidado al seguir las instrucciones de su veterinario.

Prevención

Para prevenir la inflamación recurrente del colon y el recto, evite la exposición a otros perros, alimentos contaminados y ambientes húmedos. Evite también los cambios repentinos en la dieta. Se pueden esperar recurrencias repetidas de la inflamación cuando se relaciona con afecciones autoinmunitarias, aunque no siempre es así.

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