noviembre 12, 2018

Enfermedad de Cushing en Perros

¿Qué es la enfermedad de Cushing en los perros?

El sistema endocrino es el sistema colectivo de glándulas que producen y secretan hormonas en el cuerpo, una de las cuales es la hormona cortisol. A niveles normales, el cortisol realiza muchas funciones útiles, incluyendo ayudar a las personas a responder al estrés y modular el sistema inmunológico, pero demasiado cortisol en el cuerpo puede causar mucho daño.

La afección asociada con un exceso de cortisol se conoce médicamente como hiperadrenocorticismo o enfermedad de Cushing, y es uno de los trastornos endocrinos más comunes que afectan a los perros.

La enfermedad de Cushing en los perros se desarrolla cuando su propio cuerpo sobreproduce cortisol. El hiperadrenocorticismo en los perros generalmente afecta a los animales de mediana edad y a los de más edad. A cualquier edad, tomar altos niveles de medicamentos esteroides para perros o tomarlos durante mucho tiempo puede causar los mismos síntomas.

Síntomas de la enfermedad de Cushing en perros

Tenga en cuenta que todos los síntomas no son aparentes en todos los pacientes y que muchos de los signos también pueden estar asociados con otras enfermedades.

Para determinar si un perro tiene o no la enfermedad de Cushing, un veterinario necesitará observar no sólo los síntomas del perro, sino también los resultados de varias pruebas diagnósticas diferentes.

A continuación, se enumeran algunos síntomas comunes asociados con la enfermedad de Cushing en perros:

  • Aumento de la sed y de la micción (polidipsia y poliuria, respectivamente)
  • Orinar de noche o tener accidentes
  • Aumento del hambre
  • Aumento del jadeo
  • Abdomen con barriga
  • Obesidad
  • Almohadillas de grasa en el cuello y los hombros
  • Pérdida de cabello
  • Falta de energía
  • Debilidad muscular
  • Infertilidad
  • Oscurecimiento de la piel
  • Piel delgada
  • Moretones
  • Parches duros, blancos y escamosos en la piel, los codos, etc. (asociado con la enfermedad calcinosis cutis)

What causes Cushing’s disease in dogs?

The most common cause of hyperadrenocorticism in dogs is a benign (not disseminated) pituitary tumor. Rarely, pituitary tumors may be malignant.

When a dog’s Cushing’s disease develops due to problems within the pituitary gland, the condition is called pituitary-dependent hyperadrenocorticism (PDH). PDH accounts for approximately 80-85 percent of natural hyperadrenocorticism in dogs.

Tumors within the adrenal gland (adrenaline-dependent hyperadrenocorticism or ADH) account for the other 15 to 20 percent of cases of natural Cushing’s disease in dogs. Adrenal tumors have about the same chance of being benign or malignant.

Excessive (high-dose or long-term) administration of corticosteroid medications can also cause hyperadrenocorticism in dogs. These medications are commonly used to treat allergies, immune disorders, and some types of cancer; to reduce inflammation; or as replacement therapy for naturally occurring low cortisone levels. Iatrogenic Cushing’s disease is reversible by stopping or reducing the drug.

Diagnosis

To diagnose Cushing’s disease in dogs, your veterinarian will first take a complete medical history of your dog and then perform a complete physical exam. Basic lab tests such as a blood chemistry profile, a complete red blood cell count, a stool exam, and a urine test are likely to follow.

If, based on this initial evaluation, your veterinarian suspects Cushing’s disease is a likely cause of your dog’s symptoms, he or she will perform the tests necessary to definitively diagnose the disease.

The first test is often a proportion of cortisol:creatinine in the urine. If the test results are normal, then your dog probably does not have Cushing’s disease. If your dog has a high proportion of cortisol:creatinine in the urine, more tests are needed, as many conditions can lead to this result.

The most common test used to diagnose Cushing’s disease in dogs is the low-dose dexamethasone suppression test (LDDST). A blood sample is taken to measure a dog’s initial cortisol level, and then a small amount of dexamethasone is given by injection. Blood cortisol levels are measured four and eight hours after administration of dexamethasone.

In a normal dog, the injection of dexamethasone inhibits the secretion of a hormone that stimulates cortisol secretion, leading to decreased levels of circulating cortisol. In a dog with Cushing’s disease, cortisol is not suppressed.

Unfortunately, no diagnostic test is definitive for Cushing’s disease in all cases. Veterinarians may also need to perform an ACTH stimulation test and/or abdominal ultrasound to determine whether or not a dog has Cushing and, if so, whether it is the fault of PDH or ADH. Abdominal ultrasound and chest x-rays may also be helpful in determining if the tumor has spread and is malignant.

Tratamiento de la enfermedad de Cushing en perros

El tratamiento para la enfermedad de Cushing que se desarrolla debido al uso excesivo de medicamentos corticosteroides es bastante sencillo. Los perros deben ser destetados lentamente de estos medicamentos mientras están bajo el cuidado de un veterinario. Eliminar estos medicamentos demasiado rápido puede llevar a una afección potencialmente mortal llamada crisis addisoniana.

Los perros con síntomas leves asociados con la enfermedad de Cushing dependiente de la hipófisis pueden no necesitar tratamiento inmediato, pero deben ser vigilados de cerca para determinar cuándo sería beneficioso. En general, el tratamiento debe comenzar cuando un perro desarrolla síntomas que son potencialmente peligrosos y/o molestos para la mascota o el dueño.

Estos pueden incluir presión arterial alta, un aumento en la proporción de proteína en orina: creatinina (evidencia de daño renal), infecciones recurrentes, accidentes urinarios, tener que levantarse en medio de la noche para orinar, intolerancia al ejercicio y jadeo excesivo.

Una vez que se ha tomado la decisión de tratar la enfermedad de Cushing dependiente de la hipófisis de un perro, es probable que un veterinario le recete trilostano (Vetoryl). Este medicamento puede tener efectos secundarios graves, por lo que los perros que lo toman deben ser vigilados de cerca. El trilostano puede interactuar con otros medicamentos comunes para perros, así que es importante que hable con su veterinario sobre todos los medicamentos y suplementos.

Cuando a un paciente se le diagnostica un tumor suprarrenal, se deben tomar radiografías de tórax y posiblemente una tomografía computarizada o una resonancia magnética para examinar el cuerpo en busca de cualquier posible diseminación metastásica de la enfermedad. Si no se observan metástasis, a menudo se le da al perro un medicamento (trilostano) durante unos meses para reducir el tamaño del tumor, seguido de una cirugía para extirparlo.

Viviendo con y manejando la enfermedad de Cushing

Si su perro está siendo tratado con trilostane para la enfermedad de Cushing, usted necesita estar preparado para continuar el tratamiento durante la vida de su mascota. Usted necesitará estar atento a cualquier reacción adversa a estos poderosos medicamentos.

Los signos típicos de una reacción adversa son la falta de energía, debilidad, falta de apetito, vómitos, diarrea y a veces dificultad para caminar. Si alguno de estos efectos secundarios ocurre, usted debe contactar a su veterinario inmediatamente y descontinuar la medicación bajo su supervisión.

Debido al costo y a los riesgos asociados con el uso de trilostano, a menudo se recomienda no tratar lo suficiente en lugar de tratar demasiado a su perro. Es imprescindible controlar de cerca los niveles de cortisol en la sangre, ya que su perro puede enfermarse mucho si los niveles bajan demasiado.

Su veterinario programará visitas regulares de seguimiento para controlar los efectos adversos del trilostano y asegurarse de que su perro siga recibiendo una dosis adecuada. Los horarios varían, pero usted debe estar preparado para ver a su veterinario varias veces al año una vez que se haya alcanzado la fase de mantenimiento de la terapia.

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