octubre 17, 2018

Arritmias después de un traumatismo cardíaco grave en los perros

Miocarditis traumática en perros

La miocarditis traumática es el término que se aplica al síndrome de arritmias – latidos irregulares del corazón – que a veces complica un traumatismo contundente en el corazón. Es un nombre erróneo, porque las lesiones del músculo cardíaco son más propensas a tomar la forma de muerte celular que de inflamación (como sugiere el término miocarditis). La lesión cardíaca directa puede no ser necesaria para el desarrollo de una arritmia postraumática. Es probable que las afecciones no relacionadas con el corazón tengan igual o mayor importancia para causar arritmias.

La prevalencia de arritmias graves después de un traumatismo contundente es relativamente baja, pero algunos pacientes desarrollan alteraciones del ritmo clínicamente importantes después de un traumatismo cardíaco. Por lo tanto, el ritmo cardíaco de todas las víctimas de un trauma debe ser evaluado cuidadosamente.

Las taquiarritmias ventriculares (patrones anormales de actividad eléctrica de los latidos cardíacos que comienzan en los ventrículos) se presentan en la mayoría de los pacientes afectados. Los ritmos ventriculares que complican el traumatismo contundente suelen ser relativamente lentos y se detectan sólo durante las pausas en el ritmo normal. Se les conoce más apropiadamente como ritmos idioventriculares acelerados (AIVR), que se reconoce por una frecuencia cardíaca que es mayor a 100 latidos por minuto (bpm) pero generalmente menor a 160 bpm. Por lo general, estos ritmos son inofensivos. Sin embargo, las taquicardias ventriculares peligrosas también pueden complicar un traumatismo contundente y también pueden evolucionar a partir de los AIVR aparentemente benignos, poniendo al paciente en riesgo de muerte súbita.

Síntomas y tipos

  • Sufrió un trauma 48 horas o menos antes de que aparecieran los signos
  • Posibles arritmias
  • Posibles ritmos rápidos e irregulares
  • Signos de flujo sanguíneo deficiente al cuerpo:
    • Debilidad
    • Encías pálidas

Causas

  • Traumatismo contundente, la mayoría de las veces accidentes de tráfico
  • Bajo nivel de oxígeno en la sangre
  • Desequilibrio autonómico (la parte del sistema nervioso que regula la acción involuntaria, como la digestión, los latidos del corazón, etc.)
  • Desequilibrios electrolíticos
  • Trastornos ácido-básicos

Diagnóstico

Su veterinario le realizará un examen físico completo a su mascota, teniendo en cuenta los antecedentes de los síntomas y los posibles incidentes que podrían haber conducido a esta afección. Se realizará un perfil sanguíneo completo, incluyendo un perfil sanguíneo químico, un conteo sanguíneo completo, un análisis de orina y un panel de electrolitos. Se pueden hacer exámenes de sangre para verificar si hay concentraciones altas de troponina sérica, una proteína que está involucrada en la regulación de las contracciones del músculo cardíaco, lo cual sugeriría la presencia de necrosis miocárdica.

Se debe utilizar el análisis de gases en sangre arterial y la oximetría de pulso para determinar si el paciente carece de oxígeno en sangre (hipoxemia). Las pruebas diagnósticas adicionales incluirán imágenes de rayos X para determinar el tipo de lesiones traumáticas presentes y un electrocardiograma (ECG) para analizar las arritmias ventriculares.

Tratamiento

Su perro recibirá terapia de fluidos con electrolitos (si es necesario) y analgésicos recetados. La oxigenoterapia se debe administrar si su perro está hipoxémico. Si se presenta neumotórax (aire libre en la cavidad torácica, fuera de los pulmones), se tratará. La terapia antiarrítmica sólo se administrará si su perro tiene RCA y signos clínicos de arritmia.

Vivir y gestionar

Las arritmias debidas a un traumatismo contundente tienden a resolverse espontáneamente en un plazo de 2 a 3 días a partir del inicio del tratamiento. La terapia antiarrítmica se puede suspender después de 2 a 5 días, aunque las arritmias peligrosas ocasionalmente complican el traumatismo contundente, el pronóstico para una recuperación completa generalmente depende de la gravedad de la lesión extracardíaca (fuera del corazón).

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