diciembre 3, 2018

Agrandamiento del corazón (miocardiopatía dilatada) en perros

Enfermedad del músculo cardíaco en los perros

La miocardiopatía dilatada (MCD) es una enfermedad del músculo cardíaco que se caracteriza por un corazón agrandado que no funciona adecuadamente. Con el DCM, tanto las cámaras superior e inferior del corazón se agrandan, con un lado más gravemente afectado que el otro. Cuando el ventrículo, o cámara inferior, se agranda, su capacidad para bombear sangre hacia los pulmones y el cuerpo se deteriora. Cuando el ventrículo del corazón no bombea suficiente sangre a los pulmones, el líquido comienza a acumularse en los pulmones. Un corazón agrandado pronto se sobrecarga, y esto a menudo conduce a una insuficiencia cardíaca congestiva (ICC).

La incidencia de DCM en perros aumenta con la edad, afectando generalmente a perros de entre cuatro y diez años de edad. El DCM también es más común en ciertas razas, como el Pinscher Doberman, el Boxer, el Deerhound Escocés, el Wolfhound Irlandés, el Gran Danés, el Saint Bernard, el Afghan Hound y el Cocker Spaniel.

Síntomas y tipos

Los síntomas principales del DCM incluyen letargo, anorexia, respiración rápida y excesiva, falta de aliento, tos, distensión abdominal y pérdida transitoria del conocimiento. En algunos casos, los perros con DCM preclínico (antes de la aparición de los síntomas) pueden recibir un diagnóstico cuestionable porque parece estar en buen estado de salud. Por otro lado, un examen físico completo puede hacer aparentes algunos de los síntomas sutiles del DCM, tales como déficit de pulso, contracciones prematuras ventriculares o supraventriculares (dentro de los ventrículos y por encima de los ventrículos, respectivamente), y tiempo de rellenado capilar lento. Los ruidos respiratorios del perro también pueden tener un sonido sordo o crepitante debido a la presencia de líquido en los pulmones.

Causas

Se desconoce en gran medida la causa del DCM en los perros. Se ha encontrado que las deficiencias nutricionales de taurina o carnitina contribuyen a la incidencia de DCM en ciertas razas como Dobermans y Cocker Spaniels. La evidencia también sugiere que algunas razas tienen una susceptibilidad genética a la enfermedad. En la mayoría de las razas, los machos son más susceptibles a la enfermedad que las hembras.

Diagnóstico

Además de un examen físico completo del corazón, se necesitan ciertos exámenes médicos para confirmar el diagnóstico de DCM y excluir otras enfermedades. Las imágenes radiográficas pueden revelar un agrandamiento del ventrículo izquierdo y de la aurícula, así como la presencia de líquido en los pulmones. Un electrocardiograma (ECG) puede revelar fibrilación auricular y taquicardia ventricular (latidos rápidos del corazón). Se requiere un ultrasonido del corazón mediante ecocardiografía para un diagnóstico definitivo de DCM. Este examen examina el tamaño del corazón y la capacidad del ventrículo para contraerse. En el caso del DCM, un ecocardiograma revelará un agrandamiento del ventrículo izquierdo y de la aurícula izquierda, y una baja capacidad de contracción.

Tratamiento

El tratamiento del DCM se centra en gran medida en mejorar la función del corazón y en tratar los síntomas de la insuficiencia cardíaca congestiva. Se pueden administrar medicamentos para mejorar la contracción cardíaca y desacelerar los latidos rápidos, y se pueden utilizar diuréticos para controlar la acumulación de líquido en los pulmones. Los vasodilatadores, medicamentos que inducen la dilatación de los vasos sanguíneos y ayudan al corazón a bombear la sangre de manera más efectiva, también suelen ser parte de la terapia para el DCM. Excepto en los casos en los que un perro está gravemente afectado por la enfermedad, no debería ser necesaria la hospitalización a largo plazo.

Vivir y gestionar

El tratamiento de seguimiento para el DCM generalmente incluye chequeos regulares de progreso. Los exámenes clínicos como las radiografías torácicas, las mediciones de la presión arterial, los electrocardiogramas y las pruebas bioquímicas son herramientas de diagnóstico estándar para medir el progreso.

También tendrá que controlar la actitud general de su perro y mantenerse alerta ante cualquier signo externo de recaída, como respiración dificultosa, tos, desmayos y letargo. A pesar de la terapia y el cuidado concienzudo, la mayoría de los perros con DCM tienen un mal pronóstico. Su veterinario le aconsejará sobre la probabilidad de supervivencia de su mascota, basándose en la progresión de la enfermedad en el momento del diagnóstico, pero en general, a los perros con esta condición se les da de 6 a 24 meses de vida. Los dobermans son los más afectados por esta enfermedad, y generalmente no sobrevivirán más de seis meses después de que se haga el diagnóstico. En este caso, su veterinario puede aconsejarle sobre la forma de hacer que la vida de su perro sea lo más cómoda posible.

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