octubre 25, 2018

Trastorno cerebral debido a una enfermedad hepática en los perros

Encefalopatía hepática en perros

La encefalopatía hepática es un trastorno metabólico que afecta al sistema nervioso central. Se desarrolla de forma secundaria a una enfermedad hepática (conocida como hepatopatía). La encefalopatía es el término médico para cualquier trastorno del cerebro, y el término hepático se refiere al hígado. La encefalopatía hepática es causada por una acumulación de amoníaco en el sistema debido a la incapacidad del hígado para eliminar la sustancia del cuerpo.

El hígado es la glándula más grande del cuerpo y desempeña una serie de funciones esenciales, entre las que se incluyen la producción de bilis (una sustancia fluida que interviene en la digestión de las grasas), la producción de albúmina (una proteína en el plasma de la sangre) y la desintoxicación de drogas y otros productos químicos (como el amoníaco) en el cuerpo.

Una derivación portosistémica o anomalía vascular portosistémica es una afección en la cual los vasos sanguíneos permiten que la sangre fluya de manera anormal entre la vena porta (la vena que normalmente transporta la sangre desde los órganos digestivos hasta el hígado) y hacia la circulación sanguínea del cuerpo sin ser filtrada primero a través del hígado. Esta afección puede ser congénita (presente al nacer) o adquirida (una afección que se desarrolla más adelante en la vida).

La derivación portosistémica congénita o anomalía vascular portosistémica se hereda genéticamente en algunas razas y generalmente se presenta a una edad temprana. Con las formas adquiridas de esta enfermedad, los síntomas pueden ocurrir a cualquier edad.

Síntomas y tipos

  • Circular, chocar contra las paredes y actuar confundido después de las comidas
  • Problemas de aprendizaje (difíciles de entrenar)
  • Pereza (letargo) y/o somnolencia o somnolencia
  • Desorientación
  • Deambular sin rumbo
  • Marcapasos compulsivo
  • Presión en la cabeza
  • Ceguera relacionada con anomalías cerebrales
  • Convulsiones
  • Coma
  • Agresión repentina
  • Vocalizando
  • Falta de apetito
  • Aumento de la micción o falta de micción (incapacidad para orinar que se observa con frecuencia en los perros machos)
  • Vaciado frecuente de pequeños volúmenes
  • Orina de color marrón anaranjado (a menudo vista en perros machos)
  • Aumento de la sed
  • Salivación excesiva
  • Vómitos
  • Diarrea
  • Retraso en el crecimiento
  • Recuperación prolongada de la sedación o la anestesia
  • Se puede presentar una resolución temporal dramática de los signos con la terapia con antibióticos o lactulosa (un azúcar sintético).

Causas

  • Congénita (adquirida genéticamente)
  • La derivación portosistémica adquirida ocurre con enfermedades que pueden llevar a que se presente hipertensión arterial en la vena que transporta sangre desde los órganos digestivos hasta el hígado, como ocurre con el daño progresivo y la cicatrización del hígado (cirrosis).
  • La insuficiencia hepática súbita (aguda) puede ser inducida por medicamentos, toxinas o infección.
  • Alcalosis (niveles altos de alcalinidad en la sangre)
  • Nivel bajo de potasio en la sangre
  • Ciertos anestésicos y sedantes
  • Metionina, tetraciclina y antihistamínicos
  • Sangrado en el intestino
  • La transfusión predispone
  • Infecciones
  • Estreñimiento
  • Desgaste muscular

Diagnóstico

Usted tendrá que dar una historia completa de la salud de su perro, el inicio de los síntomas, y cualquier información de fondo que tenga sobre el parentesco de su perro. Su veterinario le realizará un examen físico completo a su perro, con pruebas estándar que incluyen un perfil químico de la sangre, un recuento sanguíneo completo, un panel de electrolitos y un análisis de orina para descartar otras causas de enfermedad. Su veterinario usará el análisis de sangre para confirmar o descartar una función renal dañada.

Las radiografías y las ecografías le permitirán al veterinario examinar visualmente el hígado. Su apariencia cambiará en ciertos estados enfermos. Si este parece ser el caso, su veterinario puede tomar una muestra del hígado por aspiración o biopsia para llegar a un diagnóstico concluyente.

Tratamiento

La mayoría de los pacientes que muestran signos de encefalopatía hepática deben ser hospitalizados. Su veterinario puede prescribirle medicamentos para ayudar a mejorar la tolerancia a las proteínas de la dieta, y la dieta de su perro debe cambiarse a una dieta diseñada para la enfermedad hepática o renal. Su perro tendrá que ser colocado en un entorno protector para que la actividad esté restringida. Es posible que desee considerar el descanso enjaulado durante el proceso de recuperación y terapia. La oxigenoterapia y la fluidoterapia con electrolitos y suplementos vitamínicos deben administrarse para estabilizar la salud de su perro, y usted también deberá tener cuidado de mantenerlo caliente mientras se recupera.

Para asegurarse de que su perro está recibiendo suficientes calorías, es posible que sea necesario insertar una sonda de alimentación. Si esto es necesario, su veterinario repasará este proceso con usted para su cuidado en casa.

Si la fuente de la enfermedad hepática es una derivación congénita, la corrección quirúrgica puede resolver la afección. Si se adquirió la derivación portosistémica, no se deben atar los vasos sanguíneos anormales.

Los suplementos de zinc se pueden administrar según sea necesario. Otros tratamientos que se pueden prescribir son antibióticos, enemas, diuréticos y medicamentos para controlar las convulsiones.

Vivir y gestionar

Su veterinario programará citas de seguimiento para su perro de acuerdo con el estado subyacente de la enfermedad. Póngase en contacto con su veterinario inmediatamente si los síntomas de su perro vuelven o empeoran, si su perro pierde peso, o si su perro comienza a parecer enfermo.

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